30/08/2011

177.-El esfinter, la sexualidad y el medio ambiente.-


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El esfínter, la sexualidad y el medio ambiente


La Materia :  lo que aun nos falta por comprender y soltar.-

2 comentarios:

José Manuel Martínez Sánchez dijo...

Creo que la mejor forma de vivir la sexualidad es desde nuestro centro, el corazón, para integral ambos polos: instintos (zona inferior) y mente (zona superior). Vivir desde ese centro sin centro, de forma natural, aprendiendo a sentir y a ver ese sentir, sin juicios ni prejuicios, se puede dar ese salto que nos lleva a la vida consciente en todos sus ámbitos. Observación sin juicio, aquí y ahora: esa es la clave para ser feliz sin depender de "un objeto" de felicidad.

Beatriz Moro dijo...

Hola Agustín,

A mí me gustaría empezar mi planteamiento con una frase de Nisargadatta, que en su día me aportó mucha claridad en este asunto
"El amor es un estado de ser. El sexo es energía. El amor es sabio, el sexo es ciego. Una vez entendida la verdadera naturaleza de ambos, no habrá conflicto"

Que la sociedad está “sexualizada” es tan evidente que basta con encender la TV y mirar alguno de sus anuncios. Y que esa sexualidad formada por pirómanos y pirómanas (que haberlas hay-las) está construida sobre una energía ciega que aún no ha comenzado su recorrido hacia espacios mas integradores en el ser humano,también es evidente.

Cuando yo me siento en mi huerta a contemplar la naturaleza y observo como las abejas se acercan instintivamente a libar el polen de las flores más adecuadas...... siempre me digo...¡ que maravilla la energía del universo que hace que cada especie cumpla perfectamente con el plan para lo que ha sido creada!

De la misma manera, esa energía creadora que se asienta en el segundo chakra, y que se despierta en nuestra adolescencia como nos despertamos o dormimos cada noche....sin haber hecho nada por ello, no crearía a mí juicio muchos problemas, si no entrara en escena un mundo emocional al que le apasionan las telenovelas, y que está construido a golpe de excesiva imaginación, de deseos insatisfechos o ciertas carencias. Y todo eso la retiene sin dejarle fluir hacia arriba a conectar con aspectos más amplios y amorosos del ser humano.

Si nos acercamos a otro ser humano, en la alcoba o fuera de ella, cargados de proyecciones y de medias mitades, estamos creando relaciones disfuncionales que sobreviven a base de negociaciones en el hacer y en el dar o tomar: Te doy en la medida que me correspondes , o hago esto si tú a cambio haces lo otro. De forma mas o menos sutil, las cosas van tirando así..

Y sin amor nada es duradero ni de valor. Y no me refiero a ese amor de “lo mio” y de lo que me gusta”, porque desafortunadamente se confunde el amor con el interés, o con la simple atracción de los opuestos. Por eso seguimos partidos, insatisfechos y buscándo satisfacernos a través de cualquier medio externo: sexo, diversión, poder, comida y bebida, u otras experiencias más o menos excitante. Y continuamos alimentándo a una mente disgregada echándole encima montañas de emociones que la justifiquen. En lugar de ponernos en marcha para descubrir porque nos sentimos incompletos y saber si realmente hay algo o alguien que puede completarnos.

El mundo emocional tiene una enorme fuerza en el ser humano,y al igual que ejerce de tapón también nos puede servir de trampolín para llegar a la meta, pues si buceamos hasta el fondo de cada emoción : pasión, celos, dependencia, vamos a encontrar que el final del recorrido es siempre un espacio inmutable, asiento de nuestro Ser.

Entonces descubrimos que ese amor que se busca a través de la experiencia, sexual o no, es un Amor que brilla ya en nuestro interior. Y que es precisamente debido a su amor, la luz de cada experiencia.

Tengamos pues relaciones sexuales o no, según toque, pero sabiendo que cualquier experiencia, maravillosa o no, va y viene, y que sólo nuestra Conciencia, que es Amor (del bueno) como diría la canción, permanece.

 
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