¡ Alle hop ¡
Yo soy solo un hombre o una mujer, hasta que me atrevo a hacer una sonora pedorreta a quien me ha educado en ese sentido. Y si soy hombre, empiezo a respirar y sentir a mi mujer interna y si soy mujer, dejo de pensar que para pensar, ya tengo a mi marido.
Haciéndome ese simple argumento, buscar después dentro, a mi cabeza interior encargada de racionalizar mis calores, bloqueos y desasosiegos interiores; que serán tales, hasta que me dé por desenredar por mi misma la madeja interna. Que yo y mis miedos habrán creado. Y a partir de entonces, ser hombre o mujer, o usar ideas de derecha o izquierda, según convenga a mi asexuada inteligencia.
Haciéndome ese simple argumento, buscar después dentro, a mi cabeza interior encargada de racionalizar mis calores, bloqueos y desasosiegos interiores; que serán tales, hasta que me dé por desenredar por mi misma la madeja interna. Que yo y mis miedos habrán creado. Y a partir de entonces, ser hombre o mujer, o usar ideas de derecha o izquierda, según convenga a mi asexuada inteligencia.
20 siglos de etiquetarnos solo a nivel de las entretelas, por el palito, las bolitas y el agujerito, están esperando que ¡Alle hop ! nos decidamos a subir nada menos que hasta el pecho y el corazón, para que la Educación, la Sanidad y la Picología, encuentren para ellos un sentido y un contrato en prácticas. Aunque sea, no remuneradas. Y a partir de que * respiremos algo más de lo poco y claviculármente que solemos hacerlo y * los despertemos, los pongamos como criados, al servicio de una CONCIENCIA global, que ya tenemos como capacidad inherente, hoy adormecida, y que va a ser la que acabe dándonos a los seres humanos un trabajo de por vida.



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